PANORAMA

JORDI BUSQUETS. Crisis: "La hotelería y la gastronomía se encuentran entre las actividades más castigadas"

Jordi Busquets, referente del sector hotelero-gastronómico, analiza diversas aristas de la crisis desencadenada por la pandemia.

Resulta decididamente complejo definir el momento actual en poca palabras. En marzo la mayoría de los profesionales del mundo del turismo efectuamos comparaciones respecto de situaciones vividas con anterioridad en la aldea global: la depresión, la gran depresión, la caída de las torres, la crisis financiera provocada por las hipotecas, sin mencionar los desastres climatológicos o los diferentes momentos de beligerancia. Sin temor a equivocarnos, esta “es la peor crisis vivida hasta el momento por el turismo en general, y por la hotelería y gastronomía en particular”. En algunos mercados la actividad no ha llegado al 50%, en otros al 30%, y en varios −durante meses− ha sido casi cero. Nunca las puertas se habían cerrado, nunca las fronteras se cerraron casi en su totalidad, con el aditivo de restricciones de orden interno, en algunos casos. Nunca se dejó de viajar, nunca se monitoreó tanto los comportamientos humanos. En los primeros 60 días de la cuarentena planetaria un tercio de la población mundial estuvo en cuarentena. Así, la hotelería y la gastronomía se encuentran en la cima del ranking de las actividades más castigadas en el mundo.

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El sector atraviesa una gran crisis a causa de la pandemia.

El sector atraviesa una gran crisis a causa de la pandemia.

Las perspectivas de la hotelería y la gastronomía

Las perspectivas en el corto plazo, más allá del recetario de los organismos internacionales y/o nacionales, deben estar vinculadas de manera esencial a asegurar la vida de las empresas y al sostenimiento del empleo. Siendo la incertidumbre el dato más concreto, el gran desafío es como lograr confianza, estabilidad futura para las empresas y así lograr que gran parte permanezcan vivas. ¿Las ayudas de los gobiernos han sido conceptualmente iguales, pero distintas en intensidad, conforme la situación de cada país? ¿Han presentado facetas comunes un tanto desafortunadas? ¿Cuáles? Todas han llegado tarde y, lo más grave en casi todas partes, es que han sido formuladas para plazos más acotados a la realidad que la pandemia estaría requiriendo.

La situación global de la industria de la hospitalidad es heterogénea, independientemente de un denominador común: un gran número de empresas está al borde de la quiebra.

Por otra parte, planificar “reaperturas” con una dotación de personal más acotada, con procesos que exigen mayor atención y control, con disminución en las tarifas e incremento en los costos, y el vivir la zozobra del retorno a fases más restringidas ha sido un problema importante.

Los desafíos de la hotelería y la gastronomía

Sin dudas los desafíos más importantes para un sector esencialmente de empresas pymes lo configuran la ausencia de coordinación y ejecución de políticas públicas, tanto en los protocolos sanitarios, como en los aspectos vinculados a migraciones, desplazamientos, etc., pues ello potencia la incertidumbre. Para las empresas, el haber asumido compromisos de crédito con las enormes diferencias existentes en las tasas aumenta la situación de riesgo. La industria se ve muy afectada por tener que continuar asumiendo el pago de impuestos y de los servicios públicos, que en muchos países están tarifados en exceso. Asimismo, la crisis de demanda, esmerilada por las dudas y miedos a viajar, el aumento de la crisis de solvencia, ya que muchos colegas han aumentado sus niveles de deuda y el panorama de reaperturas lentas y graduales configura un coctel explosivo que, de no contar con ayudas importantes, la situación se verá muy agravada. En este contexto, la actividad también sigue padeciendo en muchos países la ausencia del Estado en cuanto a respuestas al ordenamiento y regulación de la informalidad e ilegalidad de la oferta, e intermediación del alquiler turístico temporario.

Decididamente, en este contexto los negocios en la industria no son viables. Los funcionarios deberían evitar confundir “reapertura–apertura” con nivel de actividad, y muchos menos con rentabilidad. El empresariado ha vivido las reaperturas como una válvula de escape para evitar potenciar la falta de liquidez.

La “nueva normalidad”

Personalmente no comparto esta cuestión de la nueva o vieja normalidad; la normalidad es lo habitual y eso es lo que quiero vivir. Que las personas se hayan visto alejadas de sus deseos y expectativas es una construcción que no ayuda. Habrá cambios seguramente que sí llegaran, aunque miremos hacia atrás, los cambios culturales se han llevado a cabo por consenso y no por obligación. La humanidad debería aprender la lección y acelerar un rápido y concreto respeto por preservar el planeta, veremos. Hoy me cuesta muchísimo hablarle a un empresario de otro tema que no sea cómo asegurar su existencia. En un destino servirá de manera relativa que un hotel y/o un restaurante sostengan los protocolos si toda la cadena de valor desde la llegada a la partida no comulga con la misma visión y compromiso. Ha futuro asumo que, la prevención, la precaución y la previsión serán componentes esenciales. Como dice Yuval Harari, ¿cómo solucionamos esto? ¿Con mayor aislamiento nacionalista o a través de la cooperación internacional y solidaria?


* Jordi Busquets es asesor de Fehgra, director de JJB Tourism and Hospitality Consulting, integrante del panel de expertos de la OMT y del Consejo Directivo de la IH&RA en su carácter de expresidente, profesor emérito de la USAL, y académico de número y fundador de la Academia Argentina del Turismo.

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