Diego García, Air Europa

"Estoy convencido de que la recuperación será exponencial"

El director general de Air Europa para las Américas habló del retorno a las operaciones, de los nuevos protocolos sanitarios y de la esperanza de una recuperación rápida del mercado turístico.

−¿Cómo es trabajar sobre toda la región en este momento, habida cuenta que cada país ha tomado sus propias medidas y restricciones de diversa índole?

−Sí, es complicado porque hay diversas realidades frente al Covid-19, es bastante disímil lo que sucede en el continente.

−¿Los nuevos protocolos sanitarios anunciados recientemente por Air Europa se aplican indistintamente de la situación puntual de cada país?

−Sí, en realidad son los protocolos que nos exige la autoridad aeronáutica europea. Sobre eso, además, vendrán las exigencias locales. Se pongo un ejemplo burdo: si un país exige utilizar barbijos rojos, tendremos que utilizar barbijos rojos. Las medidas son las recomendadas por las autoridades europeas. Muchos de estos protocolos, en realidad, ya se habían utilizado en la crisis del SARS, en 2003. Por ejemplo, la presencia de un kit de sanitización por si hay casos sospechosos abordo: nosotros ya los teníamos abordo en todos los aviones. Hay medidas que se informaron en su momento, pero la gente, el viajero, las olvidó. Lo mismo sucede con los filtros de aire en los aviones. La utilización de los filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air, Recogedor de partículas de alta eficiencia), los mismos que se utilizan en los quirófanos, viene de esa época. Cuando incorporamos los B-787 pusimos énfasis en eso, pero claro, sin el Covid no tenía tanta preponderancia para los viajeros.

“Yo estoy convencido que así como fue exponencial la caída, exponencial será la recuperación”

−Además, los B-787 Dreamliner, como los que utiliza Air Europa para volar a América, ya incorpora todo un sistema de filtrado de aire mejorado, es una de sus principales innovaciones…

−Exactamente. Pero, además, un B-787 hoy, evita volar una hora, acorta el tiempo de vuelo. Y en un vuelo directo se ahorra varias horas de escala en un hub anterior y eso es una ventaja hoy, para las líneas aéreas que volamos punto a punto a Europa, frente a las que pasan todo por un hub. Creemos que el pasajero va a empezar a notar y valorar estas ventajas.

−¿Tiene Air Europa un calendario “de retorno”, en un contexto donde la reapertura de cielos no depende de la compañía sino de los países?

−Totalmente. Nosotros tenemos y desarrollamos un plan, que luego de que se produzcan las aperturas se convertirá en una programación. Originalmente pensábamos volver el 22 de junio a volar dentro de España, a principio de julio los vuelos inter-europeos y el 15 los vuelos intercontinentales hacia América. Pero claramente, eso depende de las aperturas de frontera y las aprobaciones de los gobiernos. Se espera que dentro de una conferencia que organiza la Unión Europea para el 13 de mayo próximo, se hable del tema y se fije una fecha para el retorno. De todos modos, los vuelos de larga distancia están a la venta, al menos con las fechas de regreso tentativos. Argentina, por ejemplo, ya habló del 1° de septiembre; Perú habló de retornar en junio los domésticos y en julio los primeros internacionales para concluir paulatinamente en agosto con la reinstauración de toda la red. Poco a poco esto se va a ir rearmando.

“La demanda se va a recuperar más rápido de lo que pensamos, sino hay rebrotes ni problemas colaterales”

−Con el regreso de la actividad existen dos instancias o problemas. Primero las restricciones para volar, el cierre de fronteras. Pero por otro lado hay que recuperar la demanda, ¿no?

−Tengamos en cuenta que viendo las curvas que hemos visto, vimos los picos de casos de contagio en España e Italia, pero ellos comenzaron la desescalada. Uno de mis hermanos, vive en España y recién hoy retomó el trabajo, dos semanas después que comenzó la desescalada española. Nosotros fijamos los vuelos de cabotaje español el 22 de junio porque recién ahí se autorizan a moverse a los ciudadanos españoles interprovincialmente. Recién a partir de ese momento la gente comenzará a volar, luego volverá y contará que se siente segura y cómoda con las medidas sanitarias y que disfrutó de sus vacaciones. Yo estoy convencido que así como fue exponencial la caída, exponencial será la recuperación. La semana pasada ya hubo el doble de vuelos en Europa, unos 6 mil, respecto de la semana anterior que contó unos 2.900. La demanda se va a recuperar más rápido de lo que pensamos, sino hay rebrotes ni problemas colaterales. Somos conservadores e iremos creciendo con la demanda. En dos o tres semanas lanzaremos una serie de promociones agresivas.

−¿Tuvieron muchas complicaciones con los reembolsos?

−No. Hoy no es una preocupación para nosotros. Sí hubo que las compañías aéreas han pedido sus reembolsos. Y algunos países ayudaron con decisiones gubernamentales impulsando los bonos.

“Las medidas son las recomendadas por las autoridades europeas. Muchos de estos protocolos, en realidad, ya se habían utilizado en la crisis del SARS, en 2003”

Los filtros de los Dreamliners

En 2011, Boeing entregó el primer Boeing B-787 Dreamliner para operar comercialmente. La máquina prometía ser revolucionaria y, en consecuencia, introducir varias innovaciones. Una de ellas, era presentada por el brochure comercial de Boeing, de la siguiente manera: “un sistema de filtración de aire más avanzado no sólo filtra bacterias y virus, sino también olores y otros agentes contaminantes que pueden producir irritación de garganta, ojos y nariz”. Claramente, nueve años más tarde, el dato adquiere hoy otra relevancia. La columna vertebral de los vuelos de largo recorrido, que unen fundamentalmente América con el Viejo Continente, para Air Europa, es justamente el B-787.

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